Beguiristain Bergera arquitectos

Recogiendo de alguna manera la reminiscente condición defensiva de los límites construidos de Santoña hacia la bahía, la actuación crea un nuevo muro edificado que remata y unifica el frente del casco urbano. El necesario saneamiento y la recuperación que demanda la intervención consiste precisamente en dotarle de esta imagen limpia y unitaria, capaz de generar una forma plástica reconocible y simbólica que resuelva tanto los requerimientos funcionales como los morfológicos. Entendida la intervención como la conformación de una barrera edificada, la siguiente operación consiste en romper este muro para dar continuidad física y visual a los tres viales que recorren el casco urbano y desembocan perpendicularmente en el área de actuación. La aparición de estas grandes puertas invita a plegar los muros, fragmentados ahora debido a estas incisiones. El espacio público recuperado para Santoña se fragmenta al tiempo que mantiene su unidad y su continuidad. Estos brazos edificados generan tres espacios públicos diferenciados. Esto se concreta en su epidermis arquitectónica, ligera y permeable por un lado, densa y opaca por otro. Al mismo tiempo, la pieza elevada proporciona un espacio de sombra en la fachada Sur de las plazas y dota de un espacio de apoyo alternativo a los locales comerciales en planta baja. El gesto urbano unitario responde eficazmente a la necesidad de proporcionar vivienda y dotaciones a este privilegiado enclave de Santoña. El muro, por tanto, se hace arquitectura. La contención tipológica proporciona orden, rotundidad y claridad a la intervención. Al mismo tiempo, es capaz de albergar diversos tipos de vivienda y alojamiento y proporciona espacios destinados a acoger nuevos usos comerciales y de ocio. Simbólicamente el muro se remata con la pieza del auditorio, sala de congresos y exposiciones, que resuelve la esquina, la articulación del solar con el límite sur de la Villa.

Viviendas y oficinas
Santoña, Cantabria, 2003

Concurso Europan VII