El encuentro entre la rígida trama urbana y el contorno sinuoso del Paseo de la Concha da lugar a una secuencia de espacios que establece una continuidad evidente entre la zona objeto de actuación y los Jardines de Alderdi Eder. Es notorio que esta zona esta constituida por un repertorio de “lugares” concebidos de forma autónoma y organizados a modo de “relleno”. Por su diseño en planta y por la caracterización que les confiere el mobiliario urbano y el arbolado, no cualifican ni participan de las virtudes de este magnífico espacio público. Su ordenación, axial, simétrica, estructurada sobre la base de la tradición académica pero, curiosamente, desplazada del eje que impone la fachada monumental del Ayuntamiento, ignora las prodigiosas vistas y no resuelve ni canaliza adecuadamente los tránsitos peatonales. Un único gesto de escala metropolitana, en consonancia con la naturaleza del problema que se plantea, confiere unidad y orden plástico y estético al conjunto y resuelve los referidos conflictos, despejando las mejores vistas y distribuyendo con naturalidad los itinerarios más frecuentados. Se manejan tres argumentos de peso para mantener un filtro vegetal, barrera visual y acústica, entre las zonas duras y la trama urbana. A saber, el hecho de que las vías perimetrales soportan importantes flujos de tráfico rodado que no resulta posible desviar; el valor paisajístico, patrimonial y sentimental del arbolado existente, que mayoritariamente se mantiene; y, finalmente, la catalogación de que son objeto los jardines de la confluencia de las calles Hernani y Andia, que quedan plenamente integrados en la propuesta. Las mencionadas zonas verdes se formalizan mediante un juego geométrico de diagonales –caminos peatonales alternativos– que dibujan diferentes triángulos, figura asociada tradicionalmente a los usos lúdicos a los que debe dar cobijo.
Remodelación de la Plaza Cervantes
San Sebastián, 2007
En colaboración con:
Alfonso Alzugaray, arquitecto
Concurso