El proyecto se resuelve con un único gesto, consistente en un plano que conforma una plaza y se pliega para acoger el edificio, resolviendo el conflicto de desniveles que caracteriza el solar. La disposición del volumen edificado, transversal con respecto a la calle principal, se justifica a partir de la necesidad de acentuar su presencia, el requerimiento de configurar una plaza y la conveniencia de manifestar la silueta prototípica de la casa rural tradicional. Esta disposición le confiere una presencia adecuada a su carácter público y representativo en el conjunto de la trama urbana. Además, la estrategia de vincularlo a la plaza acentúa la dominante horizontal de la intervención y distorsiona la percepción del centro, dándole apariencia de mayor tamaño. Por otro lado, se ha considerado que las bondades de la plaza dependerán de su configuración, así como del carácter de los edificios que la delimitan y de la frecuencia e intensidad de las circulaciones y los tránsitos que soporta. Así, la disposición propuesta da lugar a la conformación de un recinto acotado y la estrecha vinculación que se establece con el edificio da sentido a la plaza. La sección del plano plegado se hace evidente en la fachada a la calle principal, evidenciando simultáneamente la génesis del proyecto y la silueta prototípica de la casa tradicional. Esta estrategia favorece la integración de la propuesta y se vale del valor simbólico que transmite la evocación de la tipología rural para establecer vínculos con la arquitectura contemporánea. El programa se resuelve procurando la máxima sencillez, flexibilidad e independencia en el desarrollo futuro de los diferentes usos del edificio.
Centro Recreativo Turístico Valle de Anue
Olagüe, Navarra, 2008
En colaboración con:
Javier Larraz, arquitecto
Concurso, 2º